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Por Liliana Pérez Coymat

¿Qué tienen en común el Brexit, el plebiscito en Colombia y las elecciones en Estados Unidos? Uno podría pensar que son simplemente hechos de actualidad política aislados, unos con más repercusión internacional que otros. Revista Mujer hace un análisis y encuentra interesantes puntos en común.

actualidad21. Los líderes de estos sorpresivos hechos

Boris Johnson, la figura más prominente del «leave» (abandonar la Unión Europea) en el Reino Unido, prometió al electorado liberarse de condiciones económicas impuestas por la UE que venían afectando la economía y por tanto, el bolsillo de los ciudadanos; también prometió, entre otras cosas, librarse de la inmigración, especialmente proveniente de Turquía, en caso de ser finalmente aceptada en la UE.

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, mientras fue candidato por el partido republicano hizo polémicas promesas como impedir la inmigración de musulmanes, deportar a millones de inmigrantes ilegales, acabar con algunos tratados de libre comercio, reducir los impuestos y cambiar el sistema de salud pública actual, entre otras.

Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia que lideró la campaña por la no aprobación del acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Colombia y el grupo guerrillero de las FARC. Prometió que se podría llegar a uno mejor y que de lo contrario habría impunidad, el establecimiento de un socialismo del siglo XXI en Colombia y que Timochenko, líder máximo de las FARC, podría llegar a ser presidente; entre otras posturas radicales.

Los tres son grandes figuras carismáticas, que lograron movilizar y “convencer” a las masas con argumentos unos más veraces que otros, pero suficientemente poderosos y lograron darle un giro al voto popular, sorprendiendo al mundo.

2. La marcada división entre electores

El Reino Unido estaba dividido entre jóvenes y población adulta, entre población rural y urbana, la clase trabajadora del norte del país y de Gales por un lado y los del sur por el otro. Las elecciones dejaron ver la división con un apretado desenlace: el «leave» representado en un 51,9% versus 48.1% de votos por quedarse en la UE.

En Estados Unidos no solo se acentúa la histórica división entre demócratas y republicanos, sino que Donald Trump fomentó fisuras en estamentos profundos de la sociedad norteamericana como la libertad religiosa, la diversidad cultural, la inmigración, entre otros. Incluso se ha hablado de la dramática división al interior de uno de los dos partidos tradicionales, algunos han llegado a pensar que es el final de una era del partido republicano, aquel defendido por Ronald Reagan precisamente por su profundidad intelectual, consistencia filosófica, respeto por las ideas y civilidad. El resultado del voto popular en estas elecciones muestra esta división con 47.3% de los votos para Trump y 47.8% para Hillary Clinton (con una diferencia de apenas 667 mil votos).

Por su parte, en Colombia previo a la votación, los partidos se dividieron, se unieron eternos contradictores, los medios de comunicación estaban polarizados, las discusiones al interior de las familias y los grupos de amigos generaron tensiones, al punto de salir a flote campañas apelando a la reconciliación. Se podía sentir el anhelo de paz de todos los colombianos, pero el camino para llegar a ese propósito común resultó ser extremadamente divisorio. El resultado del plebiscito mostró dicho fraccionamiento: 50,23 % de votos fueron para el «no», contra el 49,76 % para el «sí».

actualidad33. Las encuestas y los medios de comunicación

En Inglaterra, las encuestas decían que más del 50% (algunas incluso llegaban al 54%) votaría por quedarse en la UE, frente al 48,1% que votaría por salirse. El resultado: ganó el brexit por un margen mínimo. Los medios dieron la sensación de que la pelea estaba ganada y en consecuencia, aparentemente los votantes de quedarse en la UE se relajaron y perdieron la votación.

En Estados Unidos, las encuestas estuvieron muy variables a medida que avanzaba la campaña, y especialmente cuando surgían escándalos, pero siempre mostraron a Hillary Clinton como ganadora. Aún faltando un par de semanas dejaban ver a los dos candidatos en una batalla muy reñida (prácticamente había un empate técnico dentro del margen de error) pero Clinton seguía punteando. Solo algunas encuestas por estados daban a Trump como ganador. El resultado: sorpresivamente Donald Trump es elegido presidente de Estados Unidos con la mayoría del voto electoral (290 de los colegios electorales, versus 232 obtenidos por Hillary), aún perdiendo el voto popular. Con relación a los medios, podemos decir que Donald Trump logró llegar a la presidencia, gran parte gracias al grado de protagonismo que se le dio, dadas sus llamativas y escandalosas afirmaciones en sus intervenciones.

Al igual que en Inglaterra, las firmas encuestadoras en Colombia aseguraban que más del 60% de los votantes votarían «sí» el plebiscito. El resultado: con un estrecho margen se impuso el «no». Similar al brexit, los medios hicieron eco de las encuestas y de los mensajes gubernamentales que daban por hecho la victoria del «sí», hecho que pudo tener una repercusión entre el electorado a la hora de salir a votar.

Las explicaciones de las firmas encuestadoras se basan en la existencia del voto oculto o vergonzante que termina siedo mayoritario, la ausencia del voto rural en las encuestas, las dificultades de hoy para encuestar dado que pocas personas usan ya una línea de teléfono fija, como fue el caso en Estados Unidos e Inglaterra… Explicaciones habrá muchas, lo cierto es que las encuestas no están reflejando la intención real de voto y están quedando incompletas, por tanto, están previniendo hacer un análisis preciso previo a la elección y tal vez también están teniendo un efecto en el resultado.

4. El raro comportamiento de los votantes

Definitivamente la característica que más reúne a los tres casos es el inesperado comportamiento de los votantes. A simple vista, logramos extraer algunas conclusiones:

Merece nuestra atención en el caso de Estados Unidos, una votación basada en el cansancio y la falta de confianza de los ciudadanos en los partidos políticos o líderes tradicionales. Más allá de haber ganado Trump, pareciera que perdió el “establecimiento”, representado por Hillary Clinton.

En el Reino Unido reinó la desconfianza y la opinión desfavorable de los votantes hacia la globalización (incluyendo la inmigración) y el modelo económico, que para muchos ha representado una falta de oportunidades y de beneficios económicos.

En el caso de Colombia, muchos analistas consideran que rigió el miedo de los colombianos a dar participación política a los ex guerrilleros; otros lo ven como un triunfo de la justicia, pues muchos opositores veían muy libertino el acuerdo en materia de penas para los crímenes atroces. Sea alguna de estas o ninguna, se percibe que los ciudadanos están todavía en un proceso de aceptación de temas incómodos para poder darle fin a una guerra de más de 60 años.

La consecuencia de estos tres hechos, cuyas causas no son comunes, ha sido la incertidumbre no solo política sino económica. Los líderes del futuro tendrán que hacer alguna reflexión sobre estas votaciones, tanto desde el punto de vista de estrategias de campaña exitosas, como desde la óptica de lo que la gente está expresando. La necesidad de cambios en el liderazgo de la clase política y transformaciones estructurales en el modelo económico, son solo algunos de los aprendizajes que se pueden sacar de todo esto. Es indiscutible que habrá mucho más por analizar y reflexionar.

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