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Una mujer con un buen nombre

Por Lilia Davis
Fotos Daniel Cavazos
Marisa Quintanilla

“Soy una mujer de minoría de descendencia mexicana e indio americana y estoy tremendamente orgullosa de serlo”

Actriz de cine, televisión y teatro. Conversa íntimamente sobre su carrera, sus obstáculos y sus éxitos y porqué tuvo que cambiarse el nombre para hacer las cosas más fáciles, y porqué nunca jamás cambiaría su nombre otra vez.

Nació en Brownsville, Texas, de descendencia mexicana y Lipo Apache indio americana. Descubrió su pasión por la actuación cuando en la preparatoria Memorial High en McAllen, Texas, hizo una audición en el teatro de la escuela. En su primera prueba, le dieron el papel principal de Abigail en la obra de teatro Crucible.  Al aceptar el papel, se dio cuenta que le gustaría ser actriz.

Marisa fue aceptada en la Universidad Brown, una de las universidades más prestigiosas norteamericanas donde originalmente era estudiante del programa Pre-Medicina, pero  cuando vio la sangre se dijo “esto no es para mí” y decidió cambiar su carrera a teatro. Tuvo la oportunidad de estudiar en el Instituto Nacional de Teatro así como en la Academia de Teatro Nacional de St. Petersburg, en Rusia. También asistió a la Universidad de las Américas en Puebla, México.

Ha actuado en programas de televisión importantes como Sons of Anarchy y Private Practice. Su trabajo más reciente en el cine fue con el director Bill Condon, en su papel como Huilen basada en la Twilight Saga: Breaking Dawn, Part 2. Una experiencia inolvidable que ha marcado su carrera de manera favorable. Desde chica era tan aficionada al libro que casi se lo sabía de memoria. Además jamás imagino que un día entraría al estudio de cine a trabajar directamente ¡con todos sus personajes favoritos!  Le encanta ser la villana en las películas, pero al final del día prefiere ser la chica buena.

Conversamos con Marisa por teléfono en Los Ángeles, recién regresada de un viaje de vacaciones, quien contesta con su voz suave y delicada.

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¿Qué te motivó a buscar una carrera en la industria del entretenimiento?

Quería pertenecer al cambio de la percepción que recibe la gente de color por parte de los medios en América. Quería ser parte de ese momento que estaba empezando. Al fin, está sucediendo ahora… gradualmente, estamos progresando colectivamente y estamos viendo más personas de color en papeles principales, y alejándose de los estereotipos típicos que abundan en el pasado. Es un momento verdaderamente ¡muy emocionante!

¿Qué piensas de tu carrera en Hollywood, ha sido el camino correcto para ti?

Aunque he tenido éxito y eso es muy gratificante, no puedo decir que estoy cien por ciento segura. Muchas veces me he cuestionado, una y otra vez, desde haber considerado brevemente a desnudos para un papel codiciado en un estudio de cine,  hasta hacer audiciones para papeles en proyectos que ponen en cuestión mis valores esenciales. Esto me ha hecho negociar mi sentido de integridad en cada giro y obstáculo en mi camino durante más de diez años… y eso cansa,  y puedes hasta llegar a perder tu sentido de orientación. Pero estoy tomado tiempo para examinar en dónde exactamente me he desviado de mis valores esenciales, y porqué lo he hecho.

¿Cuál piensas que ha sido uno de tus mayores obstáculos durante tus 10 años de carrera como actriz?

Cuando usaba mi nombre natal, Marisa Quintanilla, me decían que mi nombre los confundía porque se oía como latina pero que no “me veía” como latina. Eso se me hacía absurdo, increíble, porque viniendo del Valle del Río Grande prácticamente todos somos latinos. Pero ante los ojos de Hollywood yo los confundía porque no encajaba dentro del molde que ellos pensaban que una latina debería de verse o escucharse. No tengo acento latino, y además físicamente ¡me parezco más a Pocahontas que a Penélope Cruz! Entonces no sabían qué hacer conmigo.

¿Tuviste que cambiar tu nombre?

Mis representantes me sugerían que tratara de cambiar mi nombre para que se me abrieran más puertas. Señalaban “tu nombre es muy difícil de pronunciar, y casi imposible de recordar. Si lo cambiaras a algo más fácil, las personas en casting estarían más dispuestas a tenerte en mente para otros castings”.

¿Cómo te hizo sentir tener que cambiar tu nombre?  

La gente me ha sugerido cambiar mi nombre desde que empecé a hacer audiciones para trabajos profesionales en Nueva York. Pero como mujer hispana intensamente orgullosa siempre lo he rechazado y he dicho que No – porque mi herencia y mi integridad significan mucho para mí para comprometer esa parte de mí misma. Pero después de una década de estar en Hollywood y con un ego tan desinflado después de cerrarse las puertas constantemente en mi cara, al fin me di por vencida. Ok,  dije: Hagámoslo.  Cambiemos el nombre.

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¿Qué sentiste cuando empezaste a usar otro nombre?

Al principio fue muy emocionante. Como llevar un par de zapatos nuevos y brillantes, se sentía genial no tener que repetir mi nombre tres veces cuando conocía gente. Se sentía increíble oír mi nombre a gritos en la alfombra roja porque la gente no tenía que pensar como pronunciarlo. Al fin, se sentía súper increíble. Me decía, “¿Por qué no pensé hacer esto antes”?  Pero después de un tiempo, lo brillante de mis zapatos nuevos empezó a opacarse, y me empezaba a preguntar,  ¿Me podré quedar con estos zapatos?  Pero, ¿Realmente me quedan?

¿Quién es Marisa Quinn en realidad?

Un día, una amiga me puso etiqueta por accidente a otra: “Marisa Quinn” en Instagram.  Recuerdo ir a su página y ver una versión rubia de mí misma, una artista bohemia con pasión por los sombreros, las caminatas y la naturaleza. Tenemos mucho en común, excepto que su nombre es realmente suyo. Me di cuenta en ese momento que le había robado sus zapatos metafóricamente, porque quería sentir desesperadamente la experiencia de lo que era bailar en sus zapatos, que eran más como los zapatos de los demás. No hacían sentir incómodos a los demás.

¿Piensas que fue un error haber cambiado tu nombre?

En ese momento me di cuenta que había hecho un terrible error. En mi implacable empuje hacia la grandeza en Hollywood me había permitido desviarme de mis valores fundamentales. Adoro el nombre que me dieron mis padres, el nombre que he heredado de mis antepasados porque cuenta la historia de dónde vengo. Cuando me siento culpable por este error, trato de recordarme que el cambiar mi nombre fue una decisión que tenía “sentido” y en muchas maneras podría probarse que fue la decisión “correcta” por las oportunidades que se me dieron.

¿Crees que tendrás que superar más obstáculos como éste en tu carrera como actriz?

No puedo decir cuántos obstáculos más tendré y cuáles lecciones más aprenderé en la vida, pero lo que puedo decir con seguridad, es que desde ahora y en adelante prefiero perder mi carrera que perderme a mí misma.  Soy Marisa Quintanilla, soy una mujer de minoría de descendencia mexicana e indio americana y estoy tremendamente orgullosa de serlo.

¿Cómo ves tu futuro en los próximos cinco años?

Toda mi vida me he fijado objetivos y en obtener resultados, pero por primera vez en mucho tiempo no tengo un objetivo específico por alcanzar. He cambiado. Esto me está dando libertad para dejarme llevar por la vida como una experiencia nueva y la acepto. Tal vez en un futuro no sea actriz, o me dedique a ser fotógrafa, o a empezar una familia, no sé. Ahora comparto felizmente mi vida con mi esposo. Mis decisiones son ahora más importantes porque afectan a dos personas. Sin embargo, pienso que el futuro de Marisa Quintanilla está por escribirse.

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¿Cuál sería uno de tus sueños?

Siempre he soñado con ser una actriz exitosa con el nombre de Marisa Quintanilla para que otras jóvenes con nombres étnicos y caras morenas puedan verme y saber que ellas pueden hacer y ser todo lo que ellas quieran.

Respuestas con eMe de Marisa:

Me mantengo en forma: haciendo yoga y me encanta hacer excursionismo.
Me identifico como una mujer: abierta, cálida, busco la alegría, la inspiración y soy muy soñadora.
Mi regreso al mundo en otra forma lo haría: en forma de una mariposa Monarca.
Mucha gente no sabe que: soy muy introvertida.
Mi antojo favorito es: un elote ¡con todo!

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