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LA ODISEA DE UN POETA, UN SUEÑO BIEN DOCUMENTADO

Por: Lilia Davis

Rossy Evelin Lima fue una de las inmigrantes mexicanas indocumentadas acreedora del beneficio de DACA bajo el presidente Obama que ha triunfado como poeta galardonada internacionalmente. Este año ha recibido uno de los reconocimientos más grandes: ser nombrada Poeta del Año por el Festival de Poesía de las Américas de Nueva York, participando con 43 poetas representantes de 18 países y 7 idiomas. Rossy recibe este premio por sus logros literarios y porque su poesía refleja los sueños de su generación y el verdadero espíritu de las Américas.

Una nueva voz en la Literatura Hispana

Anterior a este Festival Rossy ha recibido otros premios, incluyendo el Premio Gabriela Mistral por la Sociedad Honorífica Hispánica en Estados Unidos y el primer lugar en el Concurso Internacional La Finestra Etérea en Italia con su tercer libro de Poesía Migrare Mutare 2017 (Arte Poética Press). Sus poemas y libros han sido publicados en España, Italia, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, México, Venezuela, Chile, Argentina y Colombia.   

La poesía exige comprensión y visión; en su obra, la poeta Rossy Lima demuestra su valor en ambos aspectos, entendiendo y dominando el material. Su visión poética es clara, no adulterada e, igualmente importante, enfocada. Leí sus poemas en voz alta y descubrí una nueva voz en la literatura hispana. Rolando Hinojosa Smith, novelista mexico-americano celebrado mundialmente y profesor de la Universidad de Texas, en reconocimiento al libro de Rossy, Ecos de Barro.

Rossy es un verdadero ejemplo del tipo de perseverancia que a menudo necesitamos muchos de nosotros; alguien que sobrevivió a los obstáculos, demostrando simultáneamente que la determinación y la obtención de una educación pueden vencer a la adversidad. Este verano Rossy ha logrado otro sueño, obtuvo su doctorado en Lingüística de la Universidad de Houston. Hace un año que intenté entrevistar a Rossy y, como verán, ahora sé por qué tuve que esperar a esta entrevista. Ahora está lista para dar cuenta de su viaje como una inmigrante indocumentada que se convirtió en una aclamada poeta desde McAllen, Texas.

Cómo llegó como indocumentada

Llegué a este país desde Veracruz, México cuando apenas tenía 13 años cruzando la frontera como inmigrante indocumentada. Llegué con mi mamá, cruzando el río con miedo y con las manos cortadas de tanto empujar ramas para abrirnos camino en el monte.

Recuerdo que tenía mucha sed, y caminaba con los ojos bien abiertos. Recuerdo que sentía que mis piernas me fallaban, pero el miedo de que mi mamá se retrasara por mi culpa me daba fuerza para seguir adelante. Escuchamos el sonido de la patrulla fronteriza y seguimos caminando de prisa sin dar vuelta atrás. Me daban ganas de pararme a preguntar, ¿por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos arriesgando tanto? 

No recuerdo muchas partes de este viaje. Solo recuerdo que me arrastré fuera del agua, me quité la ropa para ponerme ropa seca, pero sobre todo recuerdo correr en un camino desconocido.

Durante muchos años después de haber cruzado la frontera, sentí que este evento me representaba.Yo era la foránea, la extranjera, la inmigrante que no pertenece. La escuela era un sistema nuevo para mi, y me hacía sentir sola y con miedo. Luché por aprender un nuevo idioma. Pero mi cerebro y mis labios parecían estar desconectados y murmuraba palabras temblorosas que mis compañeros y maestros no podían entender.

Cansada de tener Miedo

En mi segundo año aquí, estaba cansada de tener miedo. Miedo de salir y ver una camioneta de la patrulla fronteriza. Miedo de hacer amigos que pudieran preguntarme cómo llegué aquí. Así que empecé a escribir poesía y así comencé a liberarme, a desahogar estos miedos.

Las experiencias difíciles que enfrenté como inmigrante indocumentada, a veces han sido terribles, espantosas y dolorosas. Sin embargo, han dado forma a lo que soy, y a mi experiencia como escritora inmigrante.

En el octavo grado, cuando le pedí a mi maestra una sesión de tutoría después de clases, para que me ayudara a aprobar los exámenes estatales, ella respondió: “¿Para qué quieres tutoría, si apenas sabes inglés?”; como si estuviera perdiendo su tiempo.

En ese momento no pude encontrar las palabras para explicarme. Pero a pesar de su explícito rechazo, no podía aceptar un “no” como respuesta. No solo me quedé a las sesiones de tutoría, sino que para sorpresa de mi maestra, recibí una de las calificaciones más altas ese año en lectura y escritura en la escuela.

La Poesía Une

Este evento me dio confianza y empecé a escribir cuentos y poemas en los que exploraba mis sentimientos sobre esta nueva vida y la nostalgia de mi patria. Seguí trabajando mucho y pude alcanzar un buen nivel académico. Acababa de terminar la preparatoria y por primera vez empezaba a recuperar un sentido de satisfacción. Tenía un camino claro. Hasta que intenté matricularme en la universidad. 

Con manos temblorosas intentaba explicar mi situación, mientras un empleado en la Universidad de Texas Pan American tras otro, me decía que no podía inscribirme en la universidad porque era indocumentada.

Una vez más mi camino se convirtió en un frontera llena de espinas y ramas. Recalcalcándome que yo todavía era un extranjera, que no pertenecía. Regresé al día siguiente, esperando que vieran la urgencia en mis ojos y encontraran la manera de inscribirme. Una secretaria hizo una llamada ese día, y mi vida cambió. Fui aceptada en la universidad.

Este evento me marcó como escritora. Comencé a publicar mi poesía en revistas locales e internacionales. Pero lo más importante es que en la universidad, comencé a participar en grupos de defensa para ayudar a las personas en mi situación. Comencé a tener un papel activo en una sociedad donde había sido invisible.

Desarrollé un programa en el que íbamos a las escuelas secundarias y preparatorias para promover la educación universitaria sin importar el estado legal. Esta fue mi manera de encontrar mi propósito y descubrí que definimos quiénes somos con nuestras acciones y no con una etiqueta.

Después de terminar mi carrera en Literatura Hispana en la Universidad de Texas Pan American, en Edinburg, Texas seguí trabajando sin parar para terminar mi maestría en Literatura y Lingüística. Sin embargo, el sueño de ser profesora universitaria, me empujaba a continuar.  

Solicité a un doctorado en Lingüística en la Universidad de Houston y recibí la maravillosa noticia de que había sido aceptada.

Esta fue una de las mejores noticias de mi vida, pero al mismo tiempo con un sabor agridulce cuando me informaron también que tenía que tomar dos clases en el campus de Houston. Le expliqué a mi asesor que no podía cumplir con este requisito. No podía cruzar el punto de inmigración y aduanas de Falfurrias Texas, porque era indocumentada.

Le expliqué que este punto de aduana, a 69 millas de la frontera con México, impide que las personas en mi situación vayan a otro lugar que no sea el sur de Texas. Él respondió: “estudia mucho, no tienes que preocuparte por eso ahora, solo estudia”.

Y así lo hice, me entregué en cuerpo y alma a mis estudios. Pero todo este trabajo parecía ser en vano. No podía trabajar como profesional, y aliviaba este sentimiento de confusión y frustración a través de mi poesía. Un lugar donde siempre he sido libre.

Rossy - graduacion IMG_2551Justo cuando estaba a punto de darme por vencida, en junio del 2012, el presidente Obama aprobó la ley de Acción Diferida para aquellos que entraron como niños a este país y sin documentos. Una ley que eliminó mi miedo a ser deportada y me permitió trabajar. Ese mismo año comencé a dar clases en la universidad, y en mayo del 2018 con mucho orgullo puedo decir que obtuve mi doctorado en Lingüística.

 

Dirigir un programa que sirve a los hablantes de español como lengua de herencia es un privilegio que atesoro.

Cuando vuelvo a pensar en el  momento después de cruzar el río, veo a mi mamá sonriéndome. Mientras ambas lloramos lágrimas de esperanza, esas lágrimas que compartes cuando das el paso importante, ese paso que marca el resto de tu vida.  “Todo va a estar bien”, me decía. “Todo va a estar bien”.

Rossy y familia en su graduación.

Rossy y familia en su graduación.


Un consejo que Rossy quiere decir es el siguiente:

“A los inmigrantes que llegan a este país cargando sus sueños, a mis hermanos y hermanas DACA, que luchan día a día para nutrir a este país y el único hogar que conocen, les diría que mantengan su frente en alto.

Es muy fácil caer en la vorágine de las falsas palabras que personas despreciables usan para describirnos; en esos momentos necesitamos mirar hacia nuestro interior, hacia la voz de nuestros ancestros que resguarda la verdad en nuestro corazón sin importar hacia dónde vayamos.

Saber que somos personas que llegaron a este país a aportar, a hacer un cambio, a vivir plenamente buscando un mejor futuro. También tenemos que escuchar la voz de nuestra comunidad, asegurarnos de protegerla y de buscar siempre lo mejor para ésta, ya que si nuestra comunidad florece, floreceremos también nosotros.

También me gustaría decirle a los inmigrantes en Estados Unidos que debemos de cuidar nuestra salud física y mental. En el caso de inmigrantes que han pasado por situaciones de extremo peligro, ya sea al cruzar la frontera o al llegar a este país, necesitamos dejar salir todo lo que llevamos guardado, aquello que nos sumerge y nos hace vivir con miedo o con resentimiento.

Es nuestro deber ayudar a los inmigrantes en edades vulnerables a entender que está bien tener una marea de sentimientos en nuestros pechos por lo que hemos pasado, por nuestra realidad actual, por la incertidumbre de lo que vendrá. Yo les pediría a niños, jóvenes y adultos que escriban su historia y la lean en voz alta, verán que al hacerlo reconocerán el valor de su historia, única y a la vez muy similar a las historias de otros.”


El 12 de octubre de 2018, Rossy fue reconocida como Poeta del Año por el Festival de Poesía de las Américas de Nueva York, en reconocimiento a sus logros literarios y por su poesía que refleja los sueños de su generación y el verdadero espíritu de las Américas. El reconocimiento más grande como poeta.

44057775_430584987470081_3073620227859152896_nSe pondrá un ladrillo conmemorativo con el nombre de Rossy Lima en el Círculo de la Poesía ubicado en la casa natal del famoso poeta Walt Whitman en Huntington, Long Island. Ahora Rossy puede decir con orgullo que su sueño, es un sueño que está muy bien documentado.

Sigue a Rossy en:

Facebook @RossyEvelinLima
Web www.rossylima.com

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